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Cómo las teorías de la conspiración entraron en la cultura pop: el caso de Instagram

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Instagram ha sido desde siempre un refugio del buen vivir: posados espectaculares en atardeceres perfectos, cuerpos esculturales en los que ‘coaches’ e ‘influencers’ animan a los demás a ponerse en forma, declaraciones de amor rotundas o escaparate del artista que todo el mundo lleva dentro para enseñar sus obras. Por lo general, esta red social lanzada por primera vez en 2010 representa la mejor parte de uno mismo aderezada con toneladas de color y filtros. Con el paso de los años, ha conseguido acaparar la atención de millones de usuarios que emigraron de otras plataformas, popularizándose muchísimo hasta hacerse un referente de la moda y la cultura.

De forma paralela, las teorías de la conspiración encontraban su hueco en foros oscuros y alarmistas, en los que se debatía sobre las últimas revelaciones del mundo ufológico, los ‘chemtrails’ o las redes de poder que gobiernan el mundo (masonería, club Bilderberg o los Illuminati), entre muchos otros. Pero en los últimos meses, y sobre todo a raíz de la pandemia del coronavirus, esta esfera mediática se ha hecho más visible y patente que nunca.

Instagram es posiblemente el lugar en el que se librará la próxima gran batalla contra la desinformación

Aquí en España hemos visto su máxima expresión en ese grupo de personas que están convencidas de que la gestión de la crisis sanitaria obedece a una especie de gran plan orquestado por las élites internacionales globalistas y los medios de comunicación de masas. Así, el pasado 16 de agosto miles de ciudadanos se reunieron en la Plaza Colón de Madrid para defender incluso que la pandemia no existe como tal. Como ninguna manifestación pública masiva cae en saco roto, está por ver el rédito político que sacan a esta corriente negacionista del coronavirus, aunque ya se intuye que posiblemente sean los partidos de derechas que más se sitúan al extremo de las opciones políticas los que canalicen esta visión del problema.

En Estados Unidos, una de las corrientes de la conspiración que más fuerza ha cogido es la llamada ‘QAnon‘, la cual no solo desconfía de que exista una pandemia (o al menos se posiciona en contra de las medidas sanitarias de prevención que hay que tomar para frenar su expansión) sino que también cree la (descabellada) idea de que el actual presidente del país, Donald Trump, está en medio de una cruzada contra un supuesto “Estado profundo” (“Deep State” en inglés) en el que estrellas de Hollywood, políticos del partido demócrata y, en general, peces gordos de las altas esferas, participan en una red internacional de pedofilia y planean dar un golpe de Estado.

“Todos estamos despertando”

En un principio estas creencias estaban enterradas en foros como 4chan, a la luz de las revelaciones de un usuario anónimo conocido por el sobrenombre de “Q” sobre la administración de Donald Trump y el Pizzagate. Pero ahora, a raíz de su popularización entre la población, también están llegando a Instagram. Lo más curioso de todo es que han abandonado la estética oscurantista de la que siempre hicieron gala para emitir sus mensajes en el dulcificado mundo ‘instragramer’. Desde amas de casa hasta entrenadores de éxito, son miles de personas los que comparten esta serie de ideas propias del hermético mundo de la conspiración.

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Lana Michele es una de ellas. Esta ‘influencer’ en todo lo relativo al mundo de la moda y la paternidad que vive en Florida y cuenta con más de 84.000 seguidores es una fiel defensora de las ideas del ‘QAnon’, ya que está en varios grupos en los que se habla del tráfico de niños por parte de los poderosos. “Simplemente, todos estamos despertando”, asegura a la periodista Kaitlyn Tiffany del diario ‘The Atlantic’, quien se ha hecho eco de este submundo de la conspiración que cada vez está menos soterrado y es más popular. “Está en todas partes, literalmente, y todos deben ser conscientes, esta es mi opinión”.

La mayoría de estos contenidos ‘QAnon’ contienen pancartas y mensajes con las siglas ‘WWG1WGA’, que vienen a significar “Where we go one, we go all” (algo así como “Allá donde vamos uno, vamos todos”), el lema más identificativo de esta corriente de la conspiracón. La teoría que más fuerza tiene entre estos usuarios es la de la supuesta red de pedófilos conocida por el nombre de Pizzagate, que saltó a la luz pública con las recientes revelaciones de los hackers de Anonymous.

Soy una mamá de dos niños y hay otras muchas madres que me siguen, y esto ha sido muy, pero que muy difícil de digerir

Otra de estas ‘influencers’ que se han sumado a la campaña de los conspiranoicos es Jalynn Schroeder. Con más de 50.000 seguidores, esta mujer es todo un referente virtual en el mundo de la moda. Entre sus contenidos, destacan manicuras impecables, fotos promocionales de distintas marcas, las vitaminas que toma para sentirse mejor y los vestidos que usa de mamá primeriza. Pero al margen de estos contenidos un tanto ‘naif”, también sube imágenes en las que hace patente su reconversión a la causa ‘QAnon’. A través de un vídeo de 14 minutos publicado en marzo, aparece perfectamente maquillada para declarar el miedo que sentía por sus hijos ante la supuesta red de pedofilia.

“Soy una mamá de dos niños y hay otras muchas madres que me siguen, y esto ha sido muy, pero que muy difícil de digerir”, declara a la periodista del diario estadounidense. “Pero aún así estoy agradecida de haber sabido la verdad. Nunca me he sentido tan en paz”. Al mismo tiempo, la publicación contiene elementos muy similares a los que aparecen en sus publicaciones habituales, tal y como narra Tiffany. En los comentarios, alguien le responde, “Muy cierto” seguido de tres emojis de un corazón. “Orgulloso de ti por usar tu plataforma”, acompañado de tres pares de palmas. En la descripción de la publicación, hay un link directo a un tutorial para que sepas cómo está maquillada y por si quieres imitarla.

Gran parte de este contenido está siendo difundido por cuentas muy populares con una estética absolutamente mainstream

Como Schroeder y Michele, hay cientos de cuentas en Instagram que se han subido al carro del mensaje del ‘QAnon’. ¿Todo vale para obtener likes? “Instagram es posiblemente el lugar en el que se librará la próxima gran batalla contra la desinformación, y sin embargo, hasta ahora ha escapado al examen de verificación”, observa la experta en tecnología y redes sociales Taylor Lorenz, en otro interesante artículo de ‘The Atlantic’. “Más que cualquier otra plataforma social, muestra a cada uno de sus usuarios lo que quieren ver. Es un espacio habitual en el que la gente convencional busca ejemplos de cómo ser feliz y querido; también es donde ordenamos el caos existente en nuestra vida diaria de una manera simple y agradable creyendo que será apreciado por otras personas”.

¿Todo por los likes?

Otra de las opiniones más certerass que recoge Tiffany en su artículo es la de Becca Lewis, una epecialista doctorada por la Universidad de Stanford en subculturas políticas presentes en la red. “Es un gran error pensar que la desinformación y la difusión de las teorías de la conspiración solo se dan en espacios marginales u opacos, en los rincones oscuros de Internet”, asevera. “Normalmente se ve como ‘caer en la madriguera de un conejo’ (haciendo referencia al hecho de ‘descubrir la supuesta realidad que hay detrás del poder’). Pero no es así como realmente funciona este ecosistema de información. Gran parte de este contenido está siendo difundido por cuentas muy populares con una estética absolutamente mainstream”.

La conclusión que podemos sacar de esta proliferación de teorías conspiranoicas entre ‘influencers’ y líderes de opinión en redes sociales que hasta hace pocos meses solo se dedicaban a promocionar marcas de ropa y consejos sobre estilos de vida es que, una vez, más la realidad supera a la ficción. En mitad de una pandemia como la que estamos viviendo, es lógico (pero no sensato) que muchas personas opten por un discurso negacionista para aplacar el sentimiento de incredulidad y extrañeza que ha generado la crisis sanitaria y sus consecuencias.

Aunque la situación en España y Estados Unidos responde a realidades distintas (allí la conspiración tiene puesto el foco más en esa supuesta red de pedofilia entre las élites), es probable que de aquí a un tiempo en nuestro país empecemos a ver como caras conocidas de la cultura popular se suban al carro y acepten los postulados de la conspiranoia. Sin ir más lejos, el cantante Miguel Bosé, quien arengó a través de su cuenta de Twitter a las masas para que acudieran a la manifestación del 16 de agosto en Madrid. Ante situaciones tan caóticas como viene a ser una pandemia mundial, es normal que un grupo de gente crea que todo obedece a un oscuro plan. Y, en su pequeña o gran parcela de influencia, intenten convencer a otros de que llevan razón para retroalimentarse en sus creencias.

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