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Todo lo que tienes que saber sobre alineadores invisibles

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Hace unos años, la marca Invisalign cambió el concepto de aparatos dentales: a partir de entonces no siempre haría falta ponerse ‘alambres’ o brackets para corregir la sonrisa.

Llegaba la solución estética. Desde entonces llevarlos es muy habitual, incluso una buena cantidad de celebrities lo han hecho en su momento: Kate Middleton, Gisele Bündchen, Eva Longoria o Nuria Roca, por ejemplo. Y es que apenas se ven, y esto lo cambia todo.

¿Qué son?

Los alineadores dentales invisibles son férulas transparentes y extraíbles que se ajustan sobre los dientes para poder enderezarlos. Utilizan unas impresiones iniciales o escaneos digitales de la boca del paciente como punto de partida; poco a poco, van ejerciendo presión sobre los mismos y de esta manera los van reposicionando. Y al igual que con los aparatos de ortodoncia convencional, al finalizar el tratamiento se necesita utilizar retenedores para mantener el resultado.

En la última ceremonia de los Oscar, Billie Eilish actuó con alineadores transparentes. (Getty/Arturo Holmes)

La especialista en odontología Claudia Bustamante, de la Clínica Dr. Carvajal en Oviedo, detalla que estas fundas se colocan a diario “para alinear los dientes y corregir problemas de oclusión. No se aprecian, se puede hablar correctamente, hacer deporte y llevar una vida sin impedimentos”.

Si te estás preguntando si debes llevarlos todo el día, la respuesta es: casi. Cada férula debe usarse durante un tiempo determinado, normalmente durante 20-22 horas al día alrededor de dos semanas, antes de pasar a la siguiente férula.

Tienen que usarse casi todo el día y durante la noche. (Unsplash)

¿Para quién?

Son perfectos para pacientes con dientes que se apiñan de manera leve o moderada o para problemas de espacio sutiles, pueden corregir una maloclusión leve (es decir, el mal contacto entre los dientes superiores e inferiores al morder o cerrar la boca), aunque no en casos graves.

¿Qué los diferencia de los brackets?

Aparte de la evidencia estética, estas férulas transparentes, como cuenta la Dra. Bustamante, se pueden quitar para lavarse los dientes (así que resultan muy higiénicas, además de evitar el mal olor) o para comer. Además, son fáciles de limpiar y de colocar. Eso sí, es imprescindible llevarlas las horas que determine el especialista para que se obtengan los resultados esperados. “Como inconveniente, a veces no corrigen maloclusiones severas y tienen un coste alto“, añade la odontóloga.

Los brackets tradicionales son el procedimiento de elección en caso de problemas más acusados. (Pexels)

¿Y qué pasa con la competencia?

La competencia de la conocida marca mencionada lleva ya un tiempo en activo. Era de esperar porque como todo asunto dental, los alineadores son caros. Sin embargo, cuidado aquí, porque no todo vale. Siempre debe ser el profesional experto quien, tras un estudio en profundidad de tus dientes, decida la mejor solución para ti, independientemente de la marca en el caso de la ortodoncia invisible.

Dice Claudia Carvajal que” otras marcas que han ido saliendo al mercado, españolas (la pionera es americana), realizan el mismo trabajo de manera correcta, lo importante son los conocimientos del profesional”. Lo que no es de rigor es comprar el aparato por internet y llevar el tratamiento a distancia, como está ocurriendo y ha denunciado el Colegio de Odontólogos de Madrid (COEM), la Sociedad Española de Ortodoncistas (AESOR) y hasta el Ministerio de Sanidad.

El problema de prescripción por internet siempre está relacionado con la falta de un correcto diagnóstico y seguimiento. (Unsplash)

Ofertas online, nunca

Como explica la odontóloga Eugenia Cervantes, “el problema no es la técnica ni el software ni los alineadores. La tecnología siempre será una gran aliada, pero sin un correcto diagnóstico de un dentista y su planificación no se consiguen resultados. Los alineadores transparentes no se mueven por sí solos. No me sorprende que estos tratamientos fracasen al no tener un seguimiento; si bien las visitas con la ortodoncia invisible son más espaciadas, hay que revisar cada mes si el paciente usa correctamente los alineadores, cómo lleva la higiene, cómo está su salud bucodental en general… Ese es el fin de las revisiones periódicas”, advierte la Dra. Cervantes. El porqué del éxito de los low cost está claro: hay quien se deja llevar por el bombardeo publicitario de estas marcas en redes sociales o en Internet bajo la promesa de una sonrisa perfecta en pocos meses.

Casi todo el mundo tiene alguna alteración oclusal. (Unsplash)

Como explica Eugenia Cervantes, “no es viable en todos los casos. No es lo mismo unos dientes ligeramente torcidos que una mordida que le impide al paciente cerrar la boca completamente, esto no se puede corregir solo con un aplicativo móvil y sin acudir a la clínica. Además, la ortodoncia puede ser multidisciplinar, se pueden combinar tratamientos quirúrgicos, periodontales y de estética. No es solo alinear los dientes, la planificación busca un resultado primero saludable y funcional a largo plazo”. ¿Y eso que se dice por ahí de que ahora todo el mundo lleva brackets o alineadores? “Normalmente, las personas tenemos alguna alteración oclusal o estética, y es recomendable corregirlo para evitar problemas con el paso de los años”.

Una posición correcta y funcional de los dientes hace una sonrisa bonita y armónica, así que este tratamiento es muy efectivo porque mejora la estética y la función dental y previene problemas en la articulación temporomandibular, pérdida de piezas dentales, problemas periodontales, gingivitis y sangrado e inflamación de encías”, termina la Dra. Bustamante.

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